Denise Dresser y el autoplagio – Round 2: Se busca perredista perdida (2004) vs. La progresista perdida (2013)

Segundo round del enfrentamiento entre artículos de Denise Dresser.

¿Ya lo checaste? te muestra, frente a frente, extractos de algunas columnas de Denise Dresser para que seas tú quien decida si es o no autoplagio. Este es el segundo round.

Si ¿Ya lo checaste? dice que Se busca perredista perdida es un autoplagio de La progresista perdida

El 3 de marzo de 2004, Brozo presentó en El Mañanero un video donde René Bejarano recibía lo que parecían ser varios fajos de billetes. El donador era Carlos Ahumada. Las redacciones comenzaron a trabajar en obtener información del empresario, cuáles eran sus relaciones con el gobierno del D.F., y con el PRD en general. Entre ellos, destacó el nombre de Rosario Robles. Denise Dresser le dedicó la columna Se busca perredista perdida el 15 de marzo de 2004.

Nueve años después, en abril de 2013, Rosario Robles se encontraba de nuevo en medio de un escándalo, ahora como titular de la Secretaría de Desarrollo Social en el gobierno de Peña Nieto, cuando se acusó a la dependencia de usar la Cruzada Nacional contra el Hambre para compra de votos. Uno de los mejores análisis fue el que escribió Sanjuana Martínez en SinEmbargoEl hambre de Rosario Robles, el 15 de abril de 2013. Denise Dresser no podía quedarse atrás, así que dos semanas después, el 29 de abril de 2013, escribía La progresista perdida.

Chécalo

Estos son extractos de las columnas que debes checar:

Dresser, Denise
Se busca perredista perdida
Reforma, México, D.F.
15 de marzo de 2004
Dresser, Denise
La progresista perdida
Reforma, México, D.F.
29 de abril de 2013
«Se busca perredista perdida. Pelo café, ojos castaños, lentes grandes, sonrisa abierta, entusiasmo contagioso, don de mando, visión de partido, compromiso con el país. Se busca política de principios. Sin maquillaje, sin pretensiones, sin aviones privados, sin casas caras, sin relaciones turbias, sin helicópteros, sin viajes a Cuba. Se busca a la Rosario Robles que México conoció y admiró. Fue vista por última vez hace unos años al frente del gobierno del Distrito Federal. Si tiene información sobre su paradero, comuníquese de inmediato con los ciudadanos que la recuerdan como alguna vez fue». «Se busca progresista perdida. Pelo café, ojos castaños, lentes grandes, sonrisa abierta, entusiasmo contagioso, don de mando, compromiso con el país. Se busca política de principios. Sin maquillaje, sin pretensiones, sin aviones privados, sin afiliaciones priistas, sin helicópteros, sin alianzas con Enrique Peña Nieto, sin zapatos de tacón, sin bolsas de marca. Se busca a la Rosario Robles que México conoció y admiró cuando ingresó por primera vez a la política. Fue vista por última vez en los 90, al frente del gobierno del Distrito Federal. Si tiene información sobre su paradero, comuníquese de inmediato con los ciudadanos que la recuerdan como alguna vez fue».
«En su lugar, desde hace tiempo, está una mujer desconocida. Una persona a la que parece importarle más en qué viaja que hacia donde va. […] Una mujer obsesionada, alebrestada, enloquecida, transformada. Una mujer, en pocas palabras, enamorada». «En su lugar, desde hace más de una década, está una mujer desconocida. Una secretaria de Desarrollo Social a la que parece importarle más seguir en la vida política que vincularse con un partido que la ensucia. […] Transformada. Una mujer cuyo destino quedó trastocado por haberse enamorado del hombre equivocado».
«… A nadie le importaría la vida sentimental de Rosario Robles si su pareja fuera un biólogo molecular o un vendedor de coches. A nadie le preocuparía que Rosario Robles le rentara la casa a su novio, si él no tuviera contratos multimillonarios con la ciudad que el PRD gobierna. […] A nadie le interesaría la relación que mantenía con Carlos Ahumada, si él no hubiese declarado su intención de sabotear a Andrés Manuel López Obrador». «… Como escribí poco después del “Ahumadagate”, a nadie le importaría la historia sentimental de Rosario Robles si su pareja hubiera sido un biólogo molecular o un vendedor de coches. A nadie le hubiera preocupado que Rosario Robles le rentara la casa a su novio, si él no hubiera tenido contratos multimillonarios con la ciudad que el PRD gobierna. A nadie le hubiera interesado la relación que mantenía con Carlos Ahumada, si él no hubiese declarado su intención de sabotear a Andrés Manuel López Obrador».
«Rosario Robles no paga el precio de la pasión desatada, paga el precio de la corrupción facilitada. No paga el precio de una relación sentimental, paga el precio de la ignorancia criminal. No paga el precio del corazón ardiente, paga el precio de los ojos cerrados. No paga el precio del enriquecimiento personal, paga el precio por aprovechar el de su pareja. Tiene las manos limpias, pero el juicio desactivado». «Rosario Robles no pagó el precio de la pasión desatada; pagó el precio de la corrupción facilitada. No pagó el precio de una relación sentimental; pagó el precio de la ignorancia criminal. No pagó el precio del corazón ardiente; pagó el precio de los ojos cerrados. No pagó el precio del enriquecimiento personal; pagó el precio por aprovechar el de su pareja. Quizás tenía las manos limpias pero el juicio desactivado».
«… Ya no reacciona como un líder con reflejos rápidos frente a retos permanentes. Se le ve desenganchado, se le ve desorientado, se le ve cada día más distante del país que dirige». «No reacciona como un líder con reflejos rápidos frente a retos permanentes. Se le ve desenganchado, se le ve desorientado, se le ve cada día más distante del país que dirige».
«… Rosario Robles no alcanza a comprenderlo. Lo más desconcertante de los últimos días no ha sido sus lágrimas, sino su autismo». «… Rosario Robles no alcanza a comprender la dimensión del problema. Lo más desconcertante de los últimos días no ha sido su evasión ante lo ocurrido, sino su autismo».
«… En este asunto pierde el país. En este asunto pierde la población. En este asunto pierde el interés público; un concepto que Rosario Robles desconoce o rehuye». «… En este asunto pierde el país. En este asunto pierde la población. En este asunto pierde el interés público; un concepto que Rosario Robles desconoce o rehuye».
«… ¿Dónde estaba el interés público cuando Rosario Robles permitió que Carlos Ahumada financiara ilegalmente su campaña a la presidencia del PRD?» «… ¿Dónde quedó el interés público cuando ignoró el clamor creciente en torno al video revelado y el modus operandi tan atávico que contenía? ¿Dónde quedó el interés público cuando Rosario Robles decidió cambiar de piel?».
«… Rosario Robles responderá –como lo ha hecho– que todo es una calumnia, que todo es un cohecho, que todo es una embestida de sus enemigos. […] Tiene razón cuando declara “no me han hundido ni me hundirán”. Se ha hundido sola. […] Rosario Robles lleva años arrastrando acusaciones; lleva años pagando deudas; lleva años explicando irregularidades; lleva años intentando evadirlas». «Rosario Robles responderá que todo es una calumnia, que todo es un cohecho, que todo es una embestida de sus enemigos. Pero tiene razón cuando declara “no me han hundido ni me hundirán”. Se ha hundido sola. Rosario Robles lleva años arrastrando acusaciones; lleva años pagando deudas; lleva años explicando irregularidades; lleva años intentando evadirlas».
«Para Rosario Robles, el fin siempre justifica los medios y sus declaraciones –una y otra vez– lamentablemente lo demuestran. Se vale ser corrupto para combatir a los más corruptos. Se vale aceptar computadoras y conteos rápidos de su amante para ganar la elección a su contrincante». «Para Rosario Robles, el fin siempre justifica los medios y sus declaraciones –una y otra vez– lamentablemente lo demuestran. Se vale ser clientelar si los demás también son clientelares. Se vale caminar por el lodo si de ganar elecciones se trata».
«… Rosario Robles empieza a cavarlo desde hace tiempo cuando se transforma en otra cosa, cuando se vuelve otra persona. Cae en él cuando deja de ser ella misma, cuando le importa más su imagen que el pueblo en cuyo nombre dice hablar. Se hunde cuando abandona el lugar que tenía en el corazón de muchos mexicanos para resguardarse en el corazón de Carlos Ahumada». «Rosario Robles está allí desde hace tiempo cuando se transforma en otra cosa, cuando se vuelve otra persona. Cae en él cuando deja de ser ella misma, cuando le importa más su imagen que los pobres en cuyo nombre dice hablar. Se hunde cuando abandona el lugar que tenía en el corazón de muchos mexicanos para resguardarse primero en el corazón de Carlos Ahumada, y segundo en el equipo de Enrique Peña Nieto».
«O peor aún: quizás la Rosario Robles de hoy es la misma de ayer y el escándalo lo ha hecho evidente. Quizás muchos mexicanos –incluyendo la autora– se empeñen en encontrar a la mujer que conocieron y admiraron, pero no tenga sentido hacerlo. Quizás nunca existió.» «O peor aún: quizás la Rosario Robles de hoy es la misma de ayer y el escándalo lo ha hecho evidente. Quizás muchos mexicanos –incluyendo la autora– se empeñen en encontrar a la mujer que conocieron y admiraron, pero no tiene sentido hacerlo. Quizás nunca existió y nos veremos obligados a “aguantar” a quien la remplazó».

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