Denise Dresser y el autoplagio – Round 1: El presidente autista (2004) vs. Presidente perdido (2015)

Primer round del enfrentamiento entre artículos de Denise Dresser.

¿Ya lo checaste? te muestra, frente a frente, extractos de algunas columnas de Denise Dresser para que seas tú quien decida si es o no autoplagio. Este es el primer round.

Si ¿Ya lo checaste? dice que Presidente perdido es un autoplagio de El presidente autista

Reforma publicó el 28 de septiembre de 2015  la columna Presidente perdido de Denise Dresser. En ella utilizó los peores estereotipos del autismo para describir la conducta errática de Peña Nieto.Una de las respuestas a la columna fue la  Carta a Denise Dresser, de Tania De la Garza, la cual publicamos en ¿Ya lo checaste? con su autorización.

¿Ya lo checaste? decidió buscar entre las columnas de Denise Dresser para saber si era la primera vez que sucedía. Se encontró que Dresser utilizaba al autismo como término despectivo en al menos quince columnas y en su libro El país de uno desde 2004. Hubo, accidentalmente, otro descubrimiento: para Presidente perdido recicló su columna de 2004, El presidente autista.

Chécalo

Estos son extractos de las columnas que debes checar:

Dresser, Denise
El presidente autista
Reforma, México, D.F.
7 de junio de 2004
Dresser, Denise
Presidente Perdido
Reforma, México, D.F.
28 de septiembre de 2015
«VICENTE Fox dice que siempre está contento, siempre. Vicente Fox dice que el país marcha hacia adelante, marcha. Vicente Fox dice que no es necesario cambiar nada, no es necesario». «ENRIQUE Peña Nieto parece estar contento consigo mismo, siempre. Enrique Peña Nieto dice que el país se mueve, se mueve. Enrique Peña Nieto argumenta que no es necesario cambiar nada, absolutamente nada».
«Con ello demuestra lo que ya es un secreto a voces: el Presidente padece un autismo político que alarma y manifiesta todos sus síntomas. Como cualquier autista, ríe sin tener motivos aparentes para hacerlo; actúa como si estuviera sordo; no tiene ninguna apreciación del peligro; habita un mundo propio». «Con ello, el Presidente demuestra que padece un autismo político –con perdón para los autistas–, que alarma y manifiesta todos sus síntomas. Como cualquier autista, ríe sin tener motivos aparentes para hacerlo; actúa como si estuviera sordo; no tiene ninguna apreciación del peligro; habita un mundo propio».
«… Sus discursos lo revelan, su confrontación con Felipe Calderón lo constata, su relación con el gabinete y con la clase política lo confirma. El Presidente vive en una burbuja. Vive sin entender la realidad que lo rodea. Repite palabras y frases de manera obsesiva. […] No responde de manera normal frente a los estímulos externos». «… Sus discursos lo revelan, su reacción inapropiada ante Ayotzinapa lo ejemplifica, su nombramiento de Arturo Escobar lo confirma. El Presidente vive en una burbuja. Vive sin entender la realidad que lo rodea. Repite palabras y frases de manera obsesiva, […] No responde de manera normal frente a los estímulos externos».
«Vicente Fox ha desarrollado una discapacidad que afecta el desarrollo de su gestión y amenaza con despedazarla. Su cerebro ya no funciona como el de un político que quiere y sabe cómo usar el poder». «Ha desarrollado una discapacidad que afecta el desarrollo de su gestión y amenaza con despedazarla. Su cerebro no funciona como el de un político que quiere y sabe cómo usar el poder».
«… Ya no reacciona como un líder con reflejos rápidos frente a retos permanentes. Se le ve desenganchado, se le ve desorientado, se le ve cada día más distante del país que dirige». «No reacciona como un líder con reflejos rápidos frente a retos permanentes. Se le ve desenganchado, se le ve desorientado, se le ve cada día más distante del país que dirige».
«… La anormalidad es cada vez más evidente. El desfase es cada vez más preocupante. Los síntomas están allí y emergen a diario. […] El Presidente habla de estrategias económicas que han dado resultados, cuando 53 por ciento de los encuestados no percibe cambios en su situación económica». «… La anormalidad es cada vez más evidente. El desfase es cada vez más preocupante. Los síntomas están allí y emergen a diario. […] El Presidente habla de estrategias económicas que han dado resultados, cuando millones de mexicanos sienten que su situación económica ha empeorado».
«… Pero como todos los autistas políticos, Vicente Fox […] enfrenta un déficit de sensibilidad. Al igual que todos los pobladores de mundos propios, […] se resiste al cambio; no cree que sea necesario llevarlo a cabo». «Pero como todos los autistas políticos, Peña Nieto enfrenta un déficit de sensibilidad. Al igual que los pobladores de mundos propios, se resiste al cambio y no cree que sea necesario llevarlo a cabo».
«Insiste en presentar lista de logros, aunque a nadie ayuden. Insiste en presentar números, aunque sean políticamente irrelevantes. Insiste en hablar de leyes que ha sometido, aunque no hayan sido aprobadas. Insiste en la eficacia de las instituciones, aunque la población no concurra. El Presidente gobierna el país que existe únicamente en su cabeza, y que no encuentra referentes en la realidad». «Insiste en presentar listas de logros, aunque a nadie ayuden. Insiste en exhibir números, aunque sean políticamente irrelevantes. Insiste en hablar de leyes que ha impulsado, aunque sigan tan atoradas […]. Insiste en la eficacia de las instituciones aunque la población no concurra. […] El Presidente gobierna el país que existe únicamente en su cabeza y no encuentra referentes en la realidad».
«… Por ello no sorprende que – como los autistas– tenga dificultades para comunicar su mensaje. Por ello no llama la atención que –como los autistas– enfrente dificultades para entenderse con los demás». «Por ello no sorprende que –como los autistas– tenga problemas para comunicar su mensaje. Por ello no llama la atención que –como los autistas– enfrente dificultades para entenderse con los padres de Ayotzinapa».
«Por ello es explicable que –como los autistas– insista en rutinas, rituales, movimientos repetitivos. […] No puede evitarlo, no puede controlarlo, no puede aliviar un mal que ni siquiera comprende. No reacciona ante las mismas experiencias como lo hace la mayoría de los mexicanos. No pide ayuda porque no cree que la necesita. No entiende la tristeza que despierta su gobierno porque es incapaz de sentirla en carne propia». «Por ello es explicable que –como los autistas– insista en rutinas, rituales, movimientos repetitivos. No puede evitarlo, no puede controlarlo, no puede aliviar un mal que ni siquiera comprende. No reacciona ante las mismas experiencias, como lo hace la mayoría de los mexicanos. No pide ayuda porque no cree que la necesita. No entiende la tristeza que despierta su gobierno, porque es incapaz de sentirla en carne propia».
«… Para mala fortuna de los mexicanos, el autismo es incurable. La enfermedad presidencial no tiene remedio ni salvación. Vicente Fox continuará exhibiendo la conducta errática que lo ha caracterizado, continuará demostrando la falta de realismo que lo ha acorralado, continuará viviendo la fantasía sobre sí mismo que tanto daño le hace al país que gobierna». «… Para mala fortuna de los mexicanos, el autismo es incurable. La enfermedad presidencial no tiene remedio ni salvación. Enrique Peña Nieto continuará exhibiendo la conducta que lo ha caracterizado; continuará demostrando la falta de realismo que lo ha acorralado; continuará viviendo la fantasía sobre sí mismo que Televisa le ayudó a elaborar y a vender».
«México no está al borde del abismo, pero sí está atorado a la mitad del río. México no enfrenta la tormenta perfecta, pero sí padece la sequía política. Frente a esa realidad innegable, hay tres preguntas: ¿Cómo puede gobernar exitosamente un país alguien que todos los días se da de topes contra la pared? ¿Cómo puede transformar la realidad alguien que se rehusa a aprehenderla? ¿Cómo puede ser Presidente de México un autista político?» «México está en la frontera del caos y el Presidente no sabe qué hacer. México enfrenta la tormenta perfecta y el Presidente cree que tan sólo es una llovizna. Al país lo gobierna alguien que dice transformar la realidad, cuando se rehúsa a aprehenderla. México llora, y su Presidente sólo sabe sonreír».

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